Kale: El Supervegetal de la Cocina Saludable

Kale: El Supervegetal de la Cocina Saludable

Al igual que el brócoli, la coliflor y los repollitos de Bruselas, el kale está ganando popularidad en las cocinas y tiendas de verduras de la región. Según Agustín Benito de Sueño Verde, la fama del kale surge en un contexto donde la salud y la alimentación van de la mano, ampliando su mercado gracias al auge del fitness y la vida sana.

Este pariente cercano de otras crucíferas se distingue por sus hojas rizadas y su intenso color verde, a veces matizado con tonos violáceos.

Rico en calcio y vitamina C, el kale ofrece un perfil nutricional destacado, con 100 gramos del vegetal aportando cantidades comparables a 200 mililitros de leche y cubriendo la ingesta diaria recomendada de vitamina C para un adulto.

Con una historia que lo vincula a la cocina alemana e italiana, el kale ha conquistado paladares en Estados Unidos, España y otros países, destacándose por su densidad nutricional. Laura Arranz, nutricionista, lo describe como una «verdura excepcional», superando a otras en vitaminas, minerales y proteínas.

En Argentina, especialmente en Buenos Aires, el kale se cultiva con dos ciclos de siembra anuales, siendo una planta resistente al frío pero susceptible a plagas como los pulgones. Su versatilidad en la cocina permite incorporarlo en una variedad de platos, desde salteados hasta ensaladas, empanadas y tartas, según recomienda Benito.

Preparación y Conservación Óptima del Kale

Para disfrutar plenamente de los nutrientes del kale, es preferible cocinarlo brevemente en un wok. Este método conserva su tamaño y propiedades, recomendándose una cocción rápida para mantener sus beneficios intactos. Para aquellos que prefieren las verduras más cocidas, se puede saltear a fuego alto y luego cocinar a fuego lento con la sartén tapada por unos minutos, logrando así una textura más suave.

Para su almacenamiento, Arranz sugiere mantener el kale fresco en el refrigerador y consumirlo dentro de los tres primeros días. Otra opción es escaldarlo por tres minutos y luego congelarlo, permitiendo su uso posterior.

En los Países Bajos, el kale se disfruta hervido, acompañado de papas y salchichas, siendo un ingrediente principal en el tradicional Boerenkool. Chefs de renombre en Buenos Aires han integrado el kale en sus menús, como Pablo Campoy de BASA, quien combinó remolachas asadas con kale y queso de cabra, demostrando que la innovación culinaria puede ir de la mano con la alimentación saludable.

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